Llegue a este libro a través de un artículo que encontré en Twitter llamado "Glorificar lo quinqui para que nada cambie" de Layla Martínez. Un artículo que es una critica a la visión que se da de la pobreza desde el Trap que es un genero musical muy actual. Se critica también la moda y el ostracismo del genero kinki en España. De este artículo seguramente hablaré mas en otro articulo porque tiene mucha enjundia.
Este artículo acaba con una extensa biografía de literatura cuyos protagonistas están sumidos en la clase baja o directamente en la pobreza. Una literatura donde se habla de la pobreza de una forma nada romántica y con una normalidad muy apabullante. En esta biografía es donde encontré este libro, que se ha convertido uno de mis favoritos hasta la fecha .
La Inmensa Minoría nos narra las vidas de unos adolescentes de la Zona Franca desde 2010 (el año en el que España gano el mundial de fútbol) en adelante. Cómo las familias humildes del barrio sobreviven como pueden a una crisis cada vez mas mayor y apabullante que se come todo lo que encuentra a su paso. Los protagonistas se cruzan con el fútbol, con el paso de la infancia a la adolescencia, con las drogas, con el mundial de Sudáfrica, con el 15m... etc.
Todo esto sin la menor romantización y sin un toque naif.
El protagonista de la novela es a la vez el narrador, con lo cual toda la realidad que se nos presenta esta vestida de una normalidad absoluta, las cosas son así. Obviamente el protagonista tiene sus juicios sobre su situación pero no es ni mucho menos una oda ni un alegato contra la pobreza. Es una mirada en primera persona a la humildad de un barrio obrero.
El protagonista es un adolescente llamado Retaco, cuyo nombre apenas aparece en la novela y cuyo mote ha sabido hacer suyo. Este zagal tiene una pandilla de amigos de su misma edad que también se han criado en el mismo barrio y han estado juntos desde pequeños. No se trata de unas amistades de película de adolescente si no unas amistades reales con sus luces y sus sombras por parte de cada uno de sus miembros.
Al estar narrando la vida de un adolescente, a veces suelen haber algunos flashbacks donde el personaje habla de sus propios recuerdos, pero la estructura de la novela es generalmente lineal sin saltos temporales. El vocabulario y la mirada es la de un adolescente y uno termina acostumbrándose a ello, de hecho, es uno de los elementos que hace sentirse a gusto con la lectura. Una persona de otra generación no se si tendría problemas en empatizar con esta visión, pero una de las cosas buenas de la literatura es que es un medio que facilita muchísimo la empatía.
La cotidianidad aquí aparece en su máximo esplendor. Conoceremos ante los ojos de nuestro protagonista a los vecinos y sus vidas y a la historia de su propio barrio.
Al ser un barrio humilde y sus habitantes han vivido la mayor parte del tiempo en el, se da un ambiente casi de pueblo, todas las personas se conocen y ayudan en lo que pueden, las alegrías y las penas se comparten. Uno empieza a dejar de ver ese entorno como un barrio marginal y peligroso a un sitio entrañable lleno de gente muy integra y luchadora que intenta sobrevivir. Eso es uno de los activos mas valiosos de este libro, la creación de un ambiente y unos personajes vivos y con los que el lector se encariña y se termina identificando.
En mi opinión el punto flojos del libro es que acaba. No me importaría haber leído un libro el triple de extenso pero hay que tener en cuenta que el libro se publico en 2014 y su acción transcurre hasta mas o menos finales de 2012.
Una novela imprescindible no solo para ser leída si no releída.

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